lunes, 27 de agosto de 2012

La crisis capitalista mundial es imparable - Jorge Altamira


En Defensa del Marxismo, nº  35, marzo de 2008


A mediados de febrero pasado, un profesor universitario norteamericano, Nouriel Roubini, muy seguido en los medios especializados y en la prensa diaria, desarrolló las doce razones que justificaban su pronóstico de "una creciente probabilidad de un desenlace financiero y económico ‘catastrófico' a la crisis bancaria en curso" en los Estados Unidos. Además, explicó, más contundente, su "pesimismo acerca de la habilidad de las políticas y autoridades financieras para administrar y contener una crisis de esta magnitud". Según Roubini, "hay que prepararse para lo peor, es decir, para una crisis financiera sistémica".1Como el sistema financiero representa el coronamiento del sistema capitalista, porque es allí donde todo el producto del trabajo adquiere la forma universal del valor, la advertencia de Roubini explicita la tendencia a la disolución de las relaciones sociales capitalistas y la incapacidad del presente régimen político para hacerle frente. Es obvio, por otra parte, que "una (‘incontenible') crisis financiera sistémica" no encontrará sus límites en las fronteras norteamericanas.

La de Roubini no habría pasado de ser una posición más en las discusiones que ha desatado la presente crisis, si no hubiera recibido el aval desde el lugar menos esperado: el editor del Financial Times
 2, vocero del capital financiero internacional. "¿Es al menos plausible esta clase de escenario?", le pregunta Martín Wolf a sus lectores. "Lo es", responde, "y podemos estar seguros que, de ocurrir, pondrá fin a todas las historias de ‘desacople'" en referencia a la relación entre la economía de Estados Unidos y la del resto de los principales países. Para Wolf, sin embargo, la crisis no solamente tiene una salida sino que ella se impondrá como una "ley de hierro": el capital acabará siendo forzosamente rescatado por el Estado, sea por medio de la estatización de la deuda insolvente o de la inflación, o de ambas a la vez. Es una pena que el editor del FT haya detenido su argumento aquí, porque una estatización en masa del capital financiero equivaldría a una quiebra financiera del Estado que lo rescata; la inflación a una ruina social generalizada; y ambas a una dislocación sin precedentes de las relaciones sociales.

El primer punto que expone Roubini es el hundimiento que está ocurriendo con los precios de las viviendas, que podría barrer, si llega al orden del 20 al 30 por ciento, con 4 a 6 billones de riqueza inmobiliaria y poner en valor negativo a diez millones de propiedades - o sea cuando el valor de la propiedad cae por debajo del valor del préstamo recibido para comprar esa propiedad. A principios de marzo, efectivamente, las estadísticas dejaron ver que el valor patrimonial de los hogares había entrado en terreno negativo por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. Este fenómeno precipita el incumplimiento de los pagos hipotecarios, incluso por parte de los deudores solventes, pues el remate de la propiedad representa un costo inferior a la deuda. Suponiendo un stock de deudas hipotecarias de 50 billones de dólares, el default afecta ya a un segmento que va del 10 al 20% del total; aunque aún se encuentra distante del 50% de cesación de pagos que fue la tasa de bancarrota en la crisis de los años '30, la velocidad con que está aumentando supera a cualquier crisis hipotecaria previa. El número de propiedades vacías o vacantes es de cerca de dos millones.

A la desvalorización que están sufriendo los precios de las propiedades hay que agregar las pérdidas que está ocasionando a los bancos acreedores el incumplimiento de los pagos de los préstamos hipotecarios ajustables, llamados ‘subprime', que ya es de unos 400.000 millones de dólares pero que podría llegar al billón si prosigue la tendencia actual. Este desplome afectará a otras formas de crédito que tienen como garantía a estos préstamos hipotecarios - lo cual representa un mercado (créditos estructurados) de 8 billones de dólares, que se encuentra en la actualidad completamente congelado, o sea que no hay transacciones.
 3 La mitad del mercado internacional de crédito está formado por bonos con diversas clases de garantía (la otra mitad son préstamos bancarios), que en mayor o menor proporción incluyen créditos hipotecarios incobrables de diferentes características. Hay un escenario de derrumbe del mercado de deuda, que mueve unos 50 billones de dólares. El sistema de protección de estos títulos por parte de compañías especializadas de seguros o por fondos de cobertura, se encuentra en ruinas, debido a la escasa base de capital de las aseguradoras. Si se asume una tasa de incumplimiento del 1,3%, "unos 500.000 millones de dólares explotarían en la cara de los negociantes".4 Las cosas se presentan bastante peores a lo descripto por Roubini. Esa suma potencial de pérdidas equivale al 25% de la capitalización bancaria total de los Estados Unidos - de 2 billones de dólares- o a un poco menos respecto a la capitalización bancaria internacional - de 2,7 billones. Si consideramos el total de transacciones especulativas que tienen por base los mercados de bonos y acciones (derivados), de más de 500 billones de dólares, un default del 2% representa pérdidas por 10 billones.

En la descripción de la ‘catástrofe' en curso entra también el incumplimiento en el pago de las diversas formas de crédito al consumo, al punto que la tasa de interés de las tarjetas de crédito ya supera cómodamente los dos dígitos. A esto hay que agregar la extensión de la crisis al mercado hipotecario comercial y el impacto que está ocasionando en los bancos regionales. De acuerdo con un informe reciente, "existe una tremenda sobre oferta de espacio comercial minorista".

Otros 500.000 millones de dólares se encuentran atascados en los bancos por préstamos para compras de empresas, cuyos títulos no pueden ser vendidos en el mercado al valor original. Aunque, según el editor del FT, Martin Wolf, "las compañías norteamericanas se encuentran en buena forma, una ‘parte obesa' tiene bajos rendimientos y una deuda elevada".
5 Los ‘defaults' que resultarían de la desvalorización de esta clase de bonos en poder de los bancos provocarían pérdidas por 250.000 millones de dólares.

A estos sinsabores Roubini añade la desintegración del "sistema financiero en las sombras", o sea de todas las empresas financieras desreguladas, como fondos comunes, fideicomisos o fondos de cobertura, que no tienen acceso a fondos de los bancos centrales.

La consecuencia final de toda esta cascada de derrumbes sería el crash de las Bolsas y el hundimiento de los mercados de capitales, donde los activos financieros acabarían siendo vendidos a precios de remate.

La nacionalización encubierta

La "ley de hierro" a la que alude Wolf se encuentra en plena operación, como lo atestiguan la nacionalización del banco Northern Rock por parte de los laboristas ingleses y del alemán IKB por parte de la coalición conservadora-socialista germana. Pero estas nacionalizaciones no ponen remedio a la situación que se ha creado, más bien aproximan el momento de la catástrofe sistémica a la que se refiere Roubini. Ocurre que estas nacionalizaciones no pretenden simplemente salvar, con indemnizaciones, el pellejo de los accionistas sino, por sobre todo, evitar el remate de sus activos (créditos, bonos) y el consiguiente incumplimiento de las deudas contraídas para comprar esos activos. El gobierno británico lleva comprometidas unas 50.000 millones de libras esterlinas en el NR y ha asegurado en forma ilimitada los depósitos en el banco (mientras en el resto de los bancos la garantía alcanza sólo a 30.000 libras). Las pérdidas que asume el Estado al nacionalizar al banco son, potencialmente, ilimitadas, porque no interviene para proceder a su liquidación (lo cual derrumbaría el mercado de bonos) sino para revitalizar su posibilidad de negocios, para lo cual deberá renovar las deudas pendientes y asumir nuevas deudas con garantía pública. El Estado se hace cargo, de este modo, de una parte del mercado de capitales, la que gestionaba el NR, lo cual es mucho más que la nacionalización de un capital privado. Por otro lado, el Banco de Inglaterra ya ha inyectado más de 100.000 millones de libras esterlinas en beneficio del resto de los bancos bajo su jurisdicción, contra la garantía de títulos de dudosa realización. Como acreedor cada vez más prominente, el Estado se convierte en el propietario de los títulos de crédito y de capital que no encuentran mercado y en el garante de los acreedores bancarios. O sea que suplanta el "riesgo bancario" por el "riesgo del Estado", como si fuera invulnerable a la desvalorización de sus activos y escapara a las leyes del capital. Un fracaso del rescate de los bancos por parte del sistema financiero estatal (FED) dejaría como último recurso la intervención fiscal o presupuestaria, lo cual entrañaría una crisis financiera del Estado.

La nacionalización encubierta es, por lejos, mucho más acentuada en los Estados Unidos. La Reserva Federal norteamericana ha extendido a 200 mil millones de dólares las facilidades otorgadas a los bancos para financiar el stock de activos invendibles. A través de dos programas, uno de subasta de fondos y otro de préstamos de recompra, el banco central de Estados Unidos acepta como garantía los títulos que los bancos no pueden vender en el mercado abierto, en especial los que ya se encuentran en ‘default'. Aunque formalmente transitorios, estos préstamos se han convertido en una suerte de aporte de capital, ya que se renuevan indefinidamente; la ‘contribución' de la Reserva Federal a los bancos privados supera la que se atribuye a los fondos de inversión de las naciones petroleras o asiáticas, que se han paralizado, entre otras cosas debido a continuos "descubrimientos" de nuevas pérdidas por parte de los bancos, lo que licua los aportes realizados. Al igual que en el caso inglés, el Estado no interviene para liquidar los activos irrealizables de los bancos sino para gestionar su giro, o sea que será forzado a comprometer cada vez más fondos o a tolerar mayores deudas. Como dice un ‘blog' (The Ninja Report), la Reserva Federal ha modificado radicalmente sus funciones, porque en lugar de inyectar dinero en el mercado mediante la compra de títulos públicos, se hace cargo de los activos desvalorizados de los bancos. Como la Reserva Federal no está en condiciones de gestionar - es decir, fundamentalmente, vender- esa cartera de títulos, tampoco puede regular la circulación de moneda que ha emitido como contrapartida. En los hechos abandona la función de un banco central para convertirse en una casa de empeños o en un banco residual que acumula los créditos incobrables, que sin embargo no puede salir a vender. Aunque el monto total en juego hasta ahora, 436 mil millones de dólares, representa el 20% del capital bancario norteamericano, la participación se eleva considerablemente cuando se tiene en cuenta al puñado de bancos que ha recibido la mayor parte de este aporte, entre los que se encuentran los de mayor porte - como el Citibank. Los aportes de liquidez de la FED suman - entre préstamos (TAF), 100.000 millones; préstamos de 28 días a los bancos generadores de mercado, 100.000 millones; seguros de cambio a bancos europeos, 36.000 millones y las facilidades financieras de canje de por avales de hipotecas, 200.000 millones- un total de 436.000 millones. En el canje de bonos del Tesoro por deuda avalada por hipotecas, ingresan los bonos de las inversoras inmobiliarias estatales, Freddie Mac y Fannie Mae, para frenar la continua desvalorización de sus carteras.

En virtud de las limitaciones que plantea esta nacionalización de los bancos, un columnista del Financial Times aboga por el rescate directo del mercado de capitales, saltando la inyección de fondos a los bancos.
6 Plantea la compra en el mercado de los activos de las empresas de mayor calificación en forma directa, o mediante entidades que serían financiadas para hacerlo. Pero tampoco aquí tendríamos una reconstrucción del mercado de capitales, porque para ello sería necesaria la aparición de capitales privados dispuestos a reanudar el circuito del crédito; lo que tendríamos es un rescate con fondos públicos de los capitalistas perjudicados. Nadie ingresará en el mercado hasta que éste haya tocado fondo, algo que nadie, incluida la FED, prevé en el corto plazo.

El sol con un harnero

Pero el mercado de capitales que la Reserva Federal se empeña en congelar en su balance, a la espera de un giro de los acontecimientos, se sigue moviendo a pesar de ella, aunque siempre hacia abajo. A mediados del mes pasado, el Citigroup armó un ‘corralito' en su fondo CSO Partners, al negarse a permitir el retiro de dinero de sus inversores. Lo mismo ocurrió con otros dos fondos del Citi - Falcon Strategies y el Old Lane Partners.
7 En la primera semana de marzo los principales bancos del mundo le quitaron el apoyo a uno de los principales fondos especulativos, el Carlyle Capital, cuando la caída del valor de los activos en su poder dejó sin cobertura los préstamos bancarios que había recibido para comprarlos. El fondo está vinculado al Carlyle Group, un pulpo financiero envuelto en toda clase de operaciones, incluida la guerra de Irak. La quiebra de estos fondos y el consiguiente remate de sus títulos, acentúa la desvalorización que ya vienen sufriendo en el mercado y provoca una mayor desvalorización a la cartera en poder de esos mismos bancos. Las nacionalizaciones subrepticias de los bancos, como los de la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra, no pueden impedir este despeñe de los títulos cuyo valor se pretende congelar. Con fondos propios de inversores por apenas 700 millones de dólares, Carlyle había hecho inversiones, tomando préstamos bancarios, por 22.000 millones - 32 veces su capital. Muchos otros fondos, que operan fuera de los bancos, pasan por una situación similar.

Mucho más grave es la situación de las compañías que, con un capital extremadamente reducido, se dedican a asegurar los títulos que se negocian en el mercado de capitales, incluido el de títulos públicos, como los bonos municipales y estaduales, que financian la educación, la salud o las inversiones en infraestructura. Estas compañías aseguradoras no tienen ahora la capacidad de cubrir las pérdidas potenciales o el cese de pagos que se asoma para los títulos bajo su protección; esta circunstancia ha provocado una caída en la cotización de esos títulos. Las recomendaciones para reflotar a estas aseguradoras mediante préstamos o una ampliación de su base de accionistas, han fracasado miserablemente; una propuesta para emitir acciones nuevas por 1.500 millones de dólares para la aseguradora AMBAC fue bochada por sus accionistas para impedir que se diluya el capital actual. El gobernador de Nueva York ha amenazado con cancelar los contratos de seguros de las entidades públicas de su Estado, para evitar que caiga su cotización y se dificulte su refinanciamiento (A Elliot Spitzer esto le ha costado el ‘oportuno' descubrimiento de sus relaciones con una red de prostitución). Como los bonos públicos no corren riesgo de cesar sus pagos, privar a las aseguradoras de su cobertura las dejaría con la parte más vulnerable del negocio, los títulos privados. El gobierno del estado de California vendió deuda en el mercado sin contrato de seguro. Pero esto no pueden hacerlo los gobiernos locales, que "absorben 2 billones de dólares del mercado de deuda".
8 La incapacidad de las medidas de intervención estatal o de nacionalización encubierta para detener la hemorragia del mercado de capitales, explica el implacable derrumbe de las Bolsas en todo el mundo, en especial en Asia.

El oro o la crisis monetaria internacional

El oro se acerca a los mil dólares la onza cuando la crisis aún se encuentra en pañales. Se trata del refugio universal del valor, que pone al desnudo la desvalorización de todas las formas nacionales de la riqueza capitalista. Pero la economía mundial no puede volver a basar el crédito en el oro; a saber, no puede retroceder del crédito virtual y electrónico, y de la especulación financiera (con sus bonos, swaps, opciones, coberturas).

De la crisis bancaria y financiera pasamos así, sin tránsito, a una crisis monetaria, que para el caso de la devaluación del dólar es por demás clara. Esta devaluación se ha transformado en la razón principal para el aumento extraordinario que registran los precios de las materias primas, con el consiguiente incremento de precios en la mayor parte de los países. Para contrarrestar esta tendencia se revalúan las principales monedas, aumentando las deudas internas en dólares y desvalorizando las reservas y créditos internacionales en moneda norteamericana. Sin embargo, el oportuno derrumbe de la especulación en el mercado de materias primas debería conducir a un colapso monetario internacional, por medio de las llamadas devaluaciones competitivas. Las naciones de Europa Oriental y Turquía, con elevados déficits comerciales y una enorme deuda externa de corto plazo, podrían convertirse en los disparadores de ese colapso monetario.

Como los países que han adoptado el euro no pueden recurrir a la devaluación para disminuir el peso de sus deudas y rebajar el costo de su producción, corren el peligro de una recesión gigantesca. Por eso es llamativa la tendencia que ha despuntado a una devaluación de la libra esterlina, lo que no debería sorprender luego de la nacionalización del Northern Rock. Una devaluación de la libra mete presión al euro, que se supervaloriza. O sea que la crisis monetaria está planteando ya, potencialmente, una dislocación del comercio internacional - y de esa creación adorada del imperialismo, la moneda común europea.

Desacople... en el espacio

En los comienzos de la presente crisis se decía, sin el menor empacho, que la demanda de los países emergentes evitaría una recesión en Estados Unidos.

Pero si las ideas acerca del ‘desacople' - es decir, que los países atrasados no sufrirían los golpes de la crisis en los países centrales- se demostraran correctas, entonces la crisis sería mucho mayor todavía. Es que al mantenerse por un tiempo prolongado el alza de los precios de las materias primas, se estaría bloqueando el mecanismo esencial de salida a la crisis, que es la masiva desvalorización de mercancías y capitales excedentes. Cuanto más demore esta desvalorización, más aguda será la crisis en los países centrales y, luego, más brutal la desvalorización de las mercancías en los países atrasados.
 

Ahora que la recesión norteamericana está en marcha, la tesis del ‘desacople' ha perdido partidarios. Las principales caídas bursátiles han tenido lugar en Asia. El economista jefe de Merril Lynch señaló, respecto a la exposición de los bancos chinos a la crisis hipotecaria estadounidense que "no he observado que los bancos chinos estuvieran comprando papeles ‘subprime' pero es razonable pensar que el déficit de cuenta corriente de Estados Unidos, en años recientes, fue financiado desproporcionadamente por la vía de productos que rendían mucho margen".
9 Es una forma elegante de decir que los bancos chinos están metidos hasta el pescuezo en la crisis norteamericana.

En el caso de Brasil, una firma de análisis señala que el crecimiento de la Bolsa "ha sido alimentado por bancos locales que han recurrido a la liquidez internacional"
10, o sea al endeudamiento externo. Con tasas de interés extravagantes y una moneda en constante apreciación, Brasil ha atraído en forma masiva capital especulativo, que deberá emprender la retirada con el agravamiento de la crisis internacional. Un bono brasileño, que vence en 2045, ofrece un 7,5% de interés por encima de la inflación, pero una deuda con Japón paga solamente el 1%; tomar prestado en Tokio para invertir en Sao Paulo se ha convertido en un verdadero negociado para los bancos que operan en Brasil. Las caídas extraordinarias que, episódicamente, protagonizara el mercado de Sao Paulo en los últimos meses, en reacción a los derrumbes internacionales, son una manifestación de su vulnerabilidad financiera. La revaluación del yen, en los últimos meses, encarece los préstamos que apalancan las inversiones en Brasil. Para valorar la importancia protectora de los 150 mil millones que Brasil tiene en reservas bancarias, habría que conocer el endeudamiento internacional de sus bancos y de sus entidades financieras. En enero, Brasil tuvo una salida de fondos de cerca de 3 mil millones de dólares, "la cifra más alta desde 2000".11 En lo que va del año, unas quince colocaciones financieras han debido mantenerse en suspenso debido a la incertidumbre sobre el resultado. Una crisis en Argentina vendrá, en primer lugar, como consecuencia de una desestabilización financiera en Brasil, que compra el 35% de sus exportaciones. La garantía que sustenta los negocios financieros en Brasil es el crecimiento de los precios de las materias primas, que se ha acentuado desde inicio de 2008. Sin embargo, existe un consenso internacional en que más de un 30% de estos precios responde a operaciones especulativas alentadas por la devaluación del dólar.

La revaluación del yen no sólo tendrá efectos desastrosos para Brasil; el principal perjudicado será el propio Japón. El retorno de los capitales especulativos producirá un retorno de la depresión y la deflación, de la cual Japón no ha podido librarse desde el estallido de la crisis de mediados de los '80.

En el caso de China, la inflación, que ya llega al 9% anual a pesar de que su moneda nacional se revalúa, está indicando la inminencia de un derrumbe financiero, lo cual anticipa la enorme caída que ha tenido la Bolsa de Hong Kong y en poco menor medida Shangai. Es cierto que China tiene suficientes reservas para respaldar a sus principales bancos, pero valerse de ellas sería una variante de la nacionalización encubierta de la Reserva Federal, o sea que no serviría para darle aire, si hiciera falta, al mercado de créditos. En los últimos tres meses se ha desarrollado también en China una suerte de crisis inmobiliaria: las acciones de varios desarrolladores inmobiliarios cayeron más de un 50% desde sus picos en 2007 y algunos de ellos podrían declararse en bancarrota.
12 China, más que nadie, se ve afectada por la devaluación del dólar, por un lado porque desvaloriza sus reservas, y por el otro porque alimenta la inflación. La revalorización de la moneda china, para contrarrestar la inflación, incrementa el valor en dólares de su deuda interna (y puede llevar a la quiebra a numerosas empresas y bancos) y, del mismo modo, desvaloriza sus activos. China está perdiendo 4 mil millones de dólares al mes entre lo que paga para absorber su emisión de moneda a cambio de dólares y lo que recibe cuando invierte estos dólares en el exterior.13 Según otro cálculo, esta sangría representaría un 5% del PBI de China, unos 70.000 millones de dólares al año.

Para compensar una caída de sus mercados de exportación, China debería modificar radicalmente su actual esquema económico, lo cual afectaría a los capitales internacionales que han convertido a China en una economía de exportación (arma componentes que luego exporta). Es decir que una crisis internacional no dejaría de lado a China; por el contrario, ella sería la más golpeada. En todas las crisis mundiales hasta ahora, al menos desde 1825, las naciones atrasadas o de desarrollo menor conocieron un salto de su industrialización y de su mercado interno debido a la interrupción de la exportación extranjera, pero esto sólo tuvo lugar luego de atravesar por una crisis severa; entre 1930 y 1932, el PBI argentino cayó un fenomenal 15%. Es precisamente esta experiencia histórica (y en especial la depresión de los años '30) la que enseña: 1) que el desarrollo interno de los países atrasados tiene lugar después del estallido de la crisis, nunca con anterioridad a ella o con la posibilidad de prevenirla; 2) que cuando ese desarrollo tiene lugar, se agudiza la tendencia a proteger el nuevo marco de autonomía nacional creado por la crisis mundial, en perjuicio de una recomposición del comercio internacional; 3) que solamente cuando la crisis mundial se encuentra en vías de superación (algunas décadas más tarde) se reanuda la interconexión de la economía mundial en una escala superior. En el caso de la depresión del '30, el retorno a la normalidad entrañó antes al nazismo, el holocausto, la guerra civil española, la Segunda Guerra Mundial con sus cien millones de muertos, la revolución china, el avance del Ejército Rojo hasta las proximidades del Atlántico y varias revoluciones europeas y nacionales (en Asia, América Latina y Africa) traicionadas.

El impacto de la crisis en Europa no solamente se manifiesta en una tendencia a la recesión. La deuda pública italiana, por este motivo, se ha desvalorizado frente a las de otros países de la Unión Europea, lo que ha encarecido el financiamiento de su déficit público. La novedad política de una derecha que va a las elecciones de abril próximo con un programa de proteccionismo económico, en principio contra las exportaciones chinas, refleja el completo impasse del capitalismo de la península. Pero la suma de factores indica que Italia está a la cabeza de una incipiente disgregación de la Unión Europea; Sarkozy ya ha reclamado una política proteccionista a la escala de la UE; en Hungría ya hay fuertes síntomas de un derrumbe financiero. Italia podría acabar uniéndose a Gran Bretaña y los países escandinavos en su rechazo al euro - ese es claramente el planteo del ministro de Economía de un futuro gobierno Berlusconi, Guido Tremonti. En España y en Gran Bretaña la crisis hipotecaria se acentúa, y con ella la amenaza de crisis para sus bancos. Una gran constructora española, accionista principal de varios bancos importantes, SacyrVallehermoso, acaba de recibir un llamado para cubrir los márgenes entre los préstamos que ha recibido y la desvalorización de sus activos.

La devaluación del dólar, que impulsa Estados Unidos para desvalorizar sus deudas internas e internacionales y mejorar la posición comercial de la producción norteamericana, acentúa la dimensión internacional que la crisis ha tenido desde el inicio. Se trata de una crisis que culmina varios ciclos económicos. El primero, que se inicia a mediados de 2002 con la apertura en gran escala del mercado de China y la transformación de ese país en la correa de transmisión del financiamiento de los déficit norteamericanos (comercial y fiscal). Por medio de China los dólares emitidos por Estados Unidos retornaron para financiar los déficits norteamericanos. La Reserva Federal financió el superávit chino con deuda norteamericana, que ahora la devaluación del dólar se encargará de licuar. El fin de este ciclo plantea una crisis económica y social sin precedentes tanto en uno como en otro país, y especialmente pone en crisis la restauración capitalista. El otro ciclo que culmina es más largo, el que se inicia a fines de los '70 con la emergencia de un modo de acumulación de capital centrado en el capital financiero. Este modo tiene su propia patología: "Cuando se observa cuánta deuda agregó este ciclo al sistema en relación con el crecimiento económico, por encima y más allá de lo que ha sido normal en expansiones anteriores, el monto de creación excesiva de crédito suma 6 billones de dólares"
14, un monto que es la mitad del producto bruto norteamericano. El dato pone de manifiesto el parasitismo fundamental de la llamada globalización capitalista.

La crisis plantea un principio de "desglobalización" de la economía mundial; la dispersión de los niveles de precios internos respecto de los internacionales es el más alto de la historia. La crisis monetaria en curso va a acentuar este dislocamiento. Lejos de nivelar las condiciones del mercado mundial, se ha acentuado la tendencia a un desarrollo desigual y divergente. El desacople de los niveles de precios deberá acentuar la tendencia al proteccionismo, incluido el sistema de retención de exportaciones de los países productores de alimentos para evitar el encarecimiento de sus mercados internos. Es evidente para cualquiera que los principales bancos centrales no han hecho siquiera una tentativa de coordinar su acción frente a la presente crisis - o sea que está a la orden del día la consigna de la salvación nacional. Se configura un replay de lo ocurrido luego de la primera guerra y, definitivamente, en la crisis del '30 - claro que en una escala social y económica muy superior. En resumen, en lugar de un desacople de la crisis tenemos a la vista el desarrollo de una crisis que abarca a todos los países, en distinto grado y con distinto ritmo. Y en lugar de un acople del capital financiero para diseñar una salida global a la crisis, asistimos a un desacople de la economía mundial y a la recuperación de las tendencias nacionalistas.

La "ley de hierro" del capital

Los comentaristas ya no hablan de la posibilidad de evitar una recesión internacional, sino que toman nota de una "crisis financiera sistémica". Crisis sistémica significa deflación de mercancías y capitales y destrucción de riqueza capitalista acumulada. La intervención del Estado se convierte en el recurso último del capital ante la disolución de los mercados. Como lo señala el titular de un artículo del Wall Street Journal: "Entramos en la era de los rescates".
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Lo cierto, sin embargo, es que ninguno de los rescates que fueron proyectados hasta ahora se han concretado, y las rebajas sucesivas de las tasas de interés interbancaria en Estados Unidos, han fracasado. Los propietarios se oponen a que se refinancien los préstamos por sus viviendas, porque no están dispuestos a reconocer una deuda hipotecaria considerablemente superior a los valores inmobiliarios de mercado. No lo quieren las asociaciones inmobiliarias, que estiman que los préstamos refinanciados tampoco serían pagados. La extensión de los márgenes que tienen las entidades inmobiliarias estatales de Estados Unidos para levantar el mercado comprando los títulos hipotecarios privados en default, choca con las pérdidas cada vez mayores que ellas mismas están sufriendo como consecuencia de la desvalorización de su propia cartera de créditos hipotecarios. El centroizquierdismo norteamericano ofrece como alternativa la puesta en marcha de un gigantesco programa de obras públicas, que al mismo tiempo daría una respuesta al descomunal deterioro de la infraestructura pública en Estados Unidos. Claro que antes habría que dar una salida al derrumbe inminente del mercado de capitales y a la quiebra económica internacional que esto produciría.

Las autoridades norteamericanas se han embarcado, como punto de partida para una salida, en la devaluación del dólar; o sea, en reducir los costos de un rescate interno y descargar la crisis sobre el mercado mundial. Es una aproximación a una crisis del '30.

Pero aunque la crisis se presenta como un fenómeno financiero ligado al mercado hipotecario, la función del crédito en la economía capitalista es superar los límites que encuentra el capital para su realización y valorización. El crédito extiende el mercado de consumo personal y productivo, y también es una palanca para elevar la tasa de beneficio del capital invertido en la industria. En un determinado punto, esa expansión expresa, decididamente, una situación de sobreproducción. Sin el crecimiento explosivo del crédito inmobiliario norteamericano y sin la inflación de valores de los mercados de crédito y de capital no hubiera habido mercado para la producción de China, y sin esto China no hubiera podido convertirse en un mercado para las mercancías y para la inversión internacional de capital en China. La sobreproducción se ha manifestado en lo que el Banco de Basilea ha llamado una "huelga de inversiones", con la excepción de China e India, que ahora sufren el impacto de esta sobreproducción, una vez que han agotado las posibilidades de sustituir a la competencia con menores precios. El crédito inmobiliario no solamente fue una enorme palanca para la demanda de consumo personal y productivo (construcción) sino que sirvió también para apoyar el desarrollo de otras formas de crédito que cebaron el mercado de consumo y permitieron la obtención de tasas de rendimiento más elevadas.

Recientemente, el ex secretario de Trabajo de Clinton, Robert Reich, señaló que aunque el poder adquisitivo del salario en Estados Unidos no ha crecido desde los '70, el consumo lo ha hecho en más de un ciento por ciento. La solución de esta paradoja se encuentra en varios factores. Reich señala, primero, la incorporación de la mujer al trabajo, lo que explica un 35% de ese incremento, aunque Reich no dice que sirvió, por sobre todo, para congelar los salarios en un marco de mayor productividad. En segundo lugar figura la extensión de la jornada laboral, que se ha convertido en la más larga en los países desarrollados. El tercer factor es el endeudamiento de los hogares, que ha llegado a más del 200% de la remuneración del trabajo; el mercado de consumo norteamericano depende cada vez más menos del ingreso por salarios y cada vez más del crédito al consumo. En el plano financiero, una reducida camada de trabajadores se ha beneficiado de la inflación bursátil e incluso de la de los precios inmobiliarios para acrecentar lo que se denomina el ingreso disponible de los hogares. Sin embargo, con el derrumbe de la riqueza inmobiliaria, el corte del crédito al consumo, las cesantías provocadas por la recesión y el incremento del trabajo de tiempo parcial (peor remunerado), las condiciones económicas del consumo personal se están viniendo abajo y la situación de la clase obrera está sufriendo un cambio que será radical.

La fuerza de trabajo, que recibe ingresos bajo la forma de salarios o de remuneración de un trabajo autónomo, no acumula el valor que crea con su trabajo; lo acumula el capital. Como la fuerza de trabajo, a diferencia del capital, no se autovaloriza, a la larga su endeudamiento acaba con sus ingresos y salarios: el salario pasa a remunerar al capital (bancario), no a la fuerza de trabajo. La crisis bancaria disimula, entonces, una crisis de sobreproducción, que el crédito al consumo ha tratado infructuosamente de superar: las fuerzas productivas desbordan el marco capitalista en que fueron creadas. El estallido del crédito al consumo (incluido el hipotecario) potencia social e históricamente la recesión económica: socialmente, amenaza con generar una miseria mayor a las crisis precedentes; históricamente, tiene límites mucho mayores para encontrar una vía de salida o, dicho de otro modo, sus vías de salida son más destructivas y (¡sí!) catastróficas.

La siniestralidad urbana y social de Detroit, por ejemplo, la histórica capital de la industria norteamericana, donde la desocupación alcanza al 10% y el derrumbe de la infraestructura pública y edilicia es enorme, es una muestra de la perspectiva social que deja en pie la crisis que se ha abierto en Estados Unidos - donde ya hay 800.000 desalojos de viviendas. No es casual que también en Estados Unidos, hayan comenzado a aflorar de nuevo los planteos proteccionistas de parte de varias tendencias de la burguesía.

Un cambio de condiciones y de percepciones

En el movimiento obrero mundial, lamentablemente, no se ha comenzado siquiera a discutir un programa para esta crisis; pero esto comenzará a ocurrir en breve tiempo. Las nacionalizaciones encubiertas son la oportunidad para plantear la nacionalización de la banca sin indemnización, pues está claro para toda la sociedad que el capital se ha caído como consecuencia de sus propias leyes, y de que no hay lugar para ningún resarcimiento social. Pero la catástrofe que se insinúa deja todavía más clara la necesidad de expropiar a todas las industrias armamentistas o vinculadas con la guerra, para reconvertirlas en beneficio popular. Sobre la base de la expropiación de la banca y de la industria ligada a la guerra, un programa de obras públicas y de reindustrialización puede ser una salida para las masas. La cuestión de los despidos y de los salarios pasará al orden del día, y ello deberá dar lugar, de nuevo, a una crisis en el esclerotizado movimiento sindical. De todos modos, lo importante es esto: la implosión de la economía de mercado, esa ficción que ha llevado a toda la izquierda mundial a entregarse al capitalismo. El mercado no sacará, no ya a los obreros, sino a los propios capitalistas, de la hecatombe en que se han metido. El cambio de percepción y de perspectiva para los explotados, en especial en los países económicamente más avanzados, será el fruto más rico de la presente crisis. Se impone, por lo tanto, que la vanguardia obrera inicie un enérgico esfuerzo de deliberación política.

(Publicado en En Defensa del Marxismo, del Partido Obrero, de Argentina, nº 35, marzo de 2008)

Notas

1. RGE Monitor, febrero 2008.

2. Financial Times, 20 de febrero de 2008.

3. International Clearing House, 7 de marzo de 2008.

4. The Economist, 2 de febrero de 2008.

5. Financial Times, 20 de febrero de 2008.

6. Financial Times, 4 de febrero de 2008.

7. The Wall Street Journal, 15 de febrero de 2008.

8. Financial Times, 3 de marzo de 2008.

9. Financial Times, 29 de enero de 2008.

10. Financial Times, 26 de enero de 2008.

11. Financial Times, 11 de febrero de 2008.

12. Financial Times, 14 de febrero de 2008.

13. Financial Times, 31 de enero de 2008.

14. Financial Times, 28 de enero de 2008.

15. The Wall Street Journal, 19 de febrero de 2008.

"En la geostrategia mundial el orden es bipolar nuclear; en geoeconomía es multipolar; y en el orden financiero unipolar" Entrevista a Alfredo Jalife-Rahme


 Fernando Arellano Ortiz  


El mundo está yendo hacia la desglobalización porque han irrumpido los regionalismos, sostiene en un ejercicio de prospectiva geopolítica el científico social mexicano Alfredo Jalife-Rahme.
“Lo único que sostiene al capitalismo en esta crisis multidimensional es el arsenal nuclear de Estados Unidos”, explica, aunque su debilitamiento es muy peligroso habida cuenta de que actúa como un dragón malherido que da duros coletazos, por ello, agrega, “ha comenzado el Otanicidio global” cuyo propósito es saquear recursos naturales estratégicos de determinadas regiones del mundo mediante invasiones violentas.
Jalife, el analista internacional mexicano de mayor reconocimiento mundial, considera que si el declive de Estados Unidos se sigue acentuando es posible que implosione como ocurrió con las URSS. En contraste, es optimista respecto del futuro de Suramérica que “tiene la oportunidad de convertirse en polo de poder”.
Este catedrático universitario, médico especialista en neuroendocrinología, galardonado en 1997 con la Cátedra UNESCO, conferencista internacional, analista de geopolítica y geoeconomía de CNN en español, Telesur y TV Azteca, autor de varios libros y múltiples ensayos, así como columnista del periódico La Jornada de México y de diversos portales de Internet, estuvo en Bogotá participando del Foro Crisis del mundo capitalista. Hegemonía y Estado, convocado por Le Monde Diplomatiqueedición Colombia, y el periódico Desde abajo.
Para analizar la crisis estructural del capitalismo y los posibles escenarios hacia donde va el mundo, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.CRONICON.NET, entevistó a Jalife-Rahme, quien con cierto sentido de humor y no poca ironía hizo un pormenorizado análisis de la geoestrategia planetaria.
El neoliberalismo descerebro a los intelectuales
- Usted ha venido señalando que el mundo va hacia la desglobalización. ¿Por qué?
- Cuando publiqué mi libro en 2007 que lleva por título Hacia la desglobalización, de loco no me bajaron, y ahora que estuve en París visitando librerías, uno de los best seller es un libro de Jacques Sapir que se llama La desmundialización que si bien no está orientado en el mismo sentido que el mío, porque el del autor francés tiene un enfoque más económico, me permite decirles a los lectores latinoamericanos que en América Latina sí se piensa sobre estos fenómenos. A veces se piensa mejor y mucho antes que en los centros de poder. Claro que una desgracia del mundo occidental, sobre todo de América Latina, es que el neoliberalismo y los tratados de libre comercio descerebraron a la clase intelectual. Con excepciones muy raras, prácticamente los intelectuales son súbditos y propagandistas del modelo neoliberal, lo cual ha hecho mucho daño, aunque por fortuna eso se está revirtiendo.
Ahora bien, para responder la pregunta hay que señalar que la globalización tiene dos atributos: la económica que es muy sencilla de entender y que se ganó a China e India; y la financiera que la controla la anglósfera: es decir, Estados Unidos y Gran Bretaña. Uno de los objetivos de la globalización es la reducción de costos, a través por ejemplo del despido masivo de trabajadores, disminuyendo el tamaño de las empresas, por eso que cuando ello se produce suben las acciones en la bolsa, lo cual es lo más antihumano y misántropo que puede haber, pero así es la realidad. Es decir, el enemigo del modelo son los empleados. Además se logran bajar los costos a través del outsorcing o deslocalización cuyo objetivo es abaratar la mano de obra instalándose en otros lados como en China e implementando planes de automatización en las empresas. Entonces qué sucede: el 11 de septiembre eleva los costos de flete debido a los atentados, la seguridad se vuelve el nuevo patrón que Estados Unidos usa para vender su alta tecnología. ¿Por qué, entonces, comenzamos a hablar de desglobalización? Porque el alza de costos ya no da más y se vuelve por la vía del proteccionismo.
- ¿Por ejemplo?
- China quiere comprar la empresa petrolera Unlocal y Estados Unidos no la deja porque para Washington constituye seguridad nacional y además es patriotismo económico. El país más soberanista del mundo es Estados Unidos, en eso no hay que equivocarse, ni acepta la Corte Penal Internacional porque tiene miedo que vaya a juzgar a sus ciudadanos, especialmente a sus expresidentes, sobre todo a Bush, pero si usa a este tribunal para juzgar a los otros. Entonces lo que ellos no aceptan para sí mismos en términos de soberanía lo quieren imponer para los otros y en ese sentido a países vecinos como México y Canadá los aplasta. Como no dejan que China entre y compre a esa empresa petrolera con dinero duro, la adquiere Chevron pero con papel, lo que indica que Estados Unidos está yendo hacia un neoproteccionismo y la tendencia que ayuda a entender el mundo es el declive de la OTAN o el viejo G-7 y la irrupción de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que están en ascenso. Ello indica que estamos ante la regionalización y caminamos hacia la desglobalización porque los BRICS, por ejemplo, tienen su propia esfera de influencia, en el caso de Brasil que juega como polo en América del Sur, no dije Latinoamérica porque por desgracia mi país, México, se convirtió en una franquicia texana, ni siquiera somos colonia estadounidense, lo cual es peor y más grave. Y América del Sur en ese sentido ya tiene un proyecto.
- Sin embargo en ese proyecto que va camino de consolidarse que es Unasur, el lunar es Colombia que es un satélite de Estados Unidos…
- Militarmente sí, pero económicamente Colombia tiene más que ganar porque sino se hunde con Estados Unidos y cometería el error de México. Porqué México no crece, es el único país de Latinoamérica que no crece desde hace treinta años, el único, tenemos un crecimiento de 2% en promedio que no es nada, y no crecemos porque nos subimos al Titanic de Estados Unidos. En lo militar Colombia y Chile son dependientes de Estados Unidos pero no pueden serlo totalmente en lo económico porque se hunden. Y un país como Colombia si no explota su calidad geopolítica de ser un país bioceánico comete una gran tontería, lo puede hacer porque hay países que se suicidan…
- Pero Colombia firmó un tratado de libre comercio con Estados Unidos…
- Sí, claro, porque eso le conviene a Estados Unidos, esas son las presiones, pero por ejemplo, en la región no se dio el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas), Colombia está en la Unasur, se abstuvo de votar el ingreso de Palestina en la UNESCO, no obstante ser un país proestadounidense y proisraelí, porque aquí juega muy fuerte el Mossad. Es decir, ya no es tan maniqueo,
Orden multipolar va hacia regionalismos
- ¿Su análisis conlleva a decir que hay una declinación de la unipolaridad?
- Es que estamos yendo a la multipolaridad. En la unilateralidad de Estados Unidos se asentó la globalización; en el incipiente orden multipolar estamos caminando hacia la desglobalización con ciertos tipos de intercambios mundiales. Aunque hay un neoporteccionismo de Estados Unidos es un hecho que la OMC (Organización Mundial de Comercio) y la Ronda Doha están muertas, el ALCA se cayó, por eso hablo de la desglobalización, de lo contrario estaríamos hablando de la hiperglobalización.
- ¿Qué características tiene ese nuevo orden multipolar?
- Este nuevo orden multipolar va hacia regionalismos, entonces veamos los polos: Rusia con su esfera de influencia; China con su respectiva área de influencia que ya tiene el mayor tratado de libre comercio mundial con los diez países del sudeste asiático; y Suramérica que tiene la oportunidad de convertirse en polo de poder.
- Sin embargo las amenazas son grandes y por eso usted alude a la “Otanización” del mundo para saquear recursos naturales estratégicos de determinadas regiones del mundo…
- En mi reciente libro El hibrido mundo multipolar señalo como primera estratificación la geoestrategia para aludir a la importancia de Estados Unidos y Rusia como potencias nucleares de primer orden y en un lejano tercer lugar está China, entonces ahí hay un empate, se acabarían mutuamente los dos. Hasta yo en broma digo: qué sucede si se enfrentarían Estados Unidos y Rusia, pues gana China, así de fácil, por eso no les conviene pelear. En la teoría de juegos un juego de dos es muy estable, el de uno es más estable y conforme avanzan los jugadores se vuelve inestable; un juego de tres es muy inestable. Ese es el mundo que estamos viviendo hoy pero estratificado, no hay que verlo linealmente porque es hipercomplejo. Desde el punto geoeconómico es muy claro: se ve que los BRICS van al alza, son los que tienen ahorros, reservas, materias primas, son los que están creciendo, mientras que los países que hacen parte del G-7 están endeudados, con problemas, en franca decadencia, y pueden tener la mejor tecnología pero están quebrados. Hoy los BRICS son la primera potencia geoeconómica del mundo, representan el 25% del PIB; la segunda era la Unión Europea, pero vamos a ver que queda de ella porque además Estados Unidos la está vapuleando. Estados Unidos tiene el 19% del PIB mundial; China está en 16% pero en el año 2016 va a superar a Estados Unidos y eso va a cimbrar al planeta. Simbólicamente ese ascenso chino va a tener un efecto brutal.
Desde el punto de vista financiero el dólar es la peor de las monedas con excepción de las demás… (Risas), porque no hay otra, no hay un sustituto, no hay un sucedáneo, ese es el problema, los BRICS no han asentado todavía sus reales a través de una divisa común, pero comenzaron los swaps (permutas financieras) entre Rusia y China, entre Argentina y Brasil, por eso la Argentina es el próximo blanco, le van a pegar con todo para debilitar a Brasil. Lo que está haciendo Argentina es admirable porque además lo está haciendo por fuera del orden geofinanciero anglosajón después de la guerra de las Malvinas y el corralito, eso es un milagro. En otras palabras, están desmintiendo el orden financierista anglosajón y eso no lo perdonan. Y el modelo de Argentina y Brasil son complementarios. En síntesis: en la geostrategia el orden es bipolar nuclear; en la geoeconomía es multipolar; y en la cuestión financiera es unipolar: es dólar centro. Esto nos ayuda a pensar cómo está el mundo. Ahora, ¿qué está haciendo la OTAN? Cuando se cae la URSS la OTAN lo primero que hace es irse a los Balcanes y le va bien. Luego viene el 11de septiembre como coartada, sea o no lo que sea, lleva a Estados Unidos y la OTAN a Afganistán y a Irak y se presenta una guerra asimétrica.
Guerra asimétrica en varias formas
- ¿En este contexto de la “Otanización como analiza el impacto de la guerra asimétrica?
- Hoy los pueblos nos encontramos en guerra asimétrica, porque o estamos con el viejo orden unipolar o estamos contra él. En consecuencia, los pueblos adoptan la guerra asimétrica en varias formas: puede ser contra la desinformación, en el ámbito cultural, en el nivel financiero hay que empezar a pensar. Lo que está haciendo Argentina es una guerra asimétrica financiera. Ahora, lo que pasa es que el imperio ya no es igual. Estados Unidos ha perdido Suramérica, se le cayó el ALCA, no le pueden perdonar a Venezuela que tenga las mayores reservas de petróleo del mundo.
- ¿En ese proceso de “Otanización” puede haber una invasión a Venezuela?
- Sí, claro. Si yo fuera estadounidense eso haría. Además Chávez está haciendo una guerra asimétrica financiera, ya sacó buena parte de las reservas de oro, no le permitieron sacar todo porque no lo tienen. Ron Paul, precandidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos solicitó una auditoría a la Reserva Federal para ver si existe el oro que dicen que tienen. Conste que no lo digo yo sino un candidato presidencial. Esto es fascinante porque no olvidemos que el viejo orden unipolar se está desmoronando afuera y adentro.
- ¿Y en dónde está ese oro?
- Yo creo que ya lo gastaron por eso es que hay tanto dólar en el mundo y cada vez sube más el oro.
- Saltemos al norte de África y a Oriente Medio. Ya el mundo tiene claro el porqué la OTAN invadió a Libia. ¿Cuál es la razón geoestratégica para atacar a Siria?
- Hay dos planos: uno es contra Irán y el segundo es contra Rusia y China en el tablero de ajedrez eurasiático. El propósito es contener a China. Siria se encuentra al final de una línea horizontal geográfica que empieza en Afganistán/Pakistán prosigue por Irán/Irak y desemboca en la parte oriental del mar Mediterráneo: la mayor placa tectónica del planeta exquisitamente geopolítica, donde se confrontan los intereses singulares de la OTAN que está a la ofensiva contra Rusia y China que se encuentran a la defensiva. Un ataque de la OTAN a Siria sería muy arriesgado y por eso su secretario general anunció que elimina tal posibilidad por las múltiples consecuencias geoestratégicas que produciría.
- Si bien como usted lo ha anotado el imperio está muy débil pero está dando coletazos, no hay en el nivel planetario un sujeto político que posibilite darle el puntillazo final al dragón malherido…
- Un San Jorge…Ese puede ser Vladirmir Putin porque es el que tiene las bombas nucleares.
- La irrupción de los Indignados es algo muy significativo, no obstante que el sociólogo polaco Zigmunt Bauman señala que solo es un movimiento emocional que carece de direccionamiento político. ¿Cómo analiza el impacto de este movimiento espontáneo?
- En Estados Unidos los Indignados tienen una aprobación del 60% de la opinión y no tiene un liderazgo político porque es horizontal. Cuenta con una aceptación en este momento que nadie la tiene, ni Obama, ni el Partido del Tea, ni los republicanos, ni el Partido Demócrata. Si desde el punto de vista económico-financiero somos el 99%, desde el punto de vista político en Estados Unidos este movimiento es el 60%. De ahí puede que surja un sujeto político. Ahora si ser indignado global es positivo no se puede homogenizar este movimiento porque hay diferencias y particularidades. Una cosa son los Indignados en Europa o Estados Unidos y otra cosa son los de América del Sur.
Transición económica ya empezó
- El destacado geógrafo inglés David Harvey dice que urge una transición económica y política. ¿Usted considera que dicha transición por la realidad geopolítica mundial puede darse a corto o mediano plazo?
- Hay que tener en cuenta la esfera cultural que está resurgiendo ahora y que es el mayor poder de todos porque es el que perdura. Hay un dicho francés que es bellísimo: la cultura es lo que queda después de haberlo olvidado todo, y en el corto plazo no se ve. En el largo plazo, no olvidemos, Grecia que perdió la guerra con Roma le ganó culturalmente. En México hemos perdido trece guerras con Estados Unidos y una catorce que es la financiera que nos ha aplastado, pero la cultura mexicana se impone a la estadounidense porque los norteamericanos confunden entretenimiento con cultura. Yo creo que la transición ya empezó al pasar el mundo de la unipolaridad a la multipolaridad, las señales en ello son muy claras como el ascenso de los BRICS, la desaparición del G-7, la irrupción de un G-20 que aún es disfuncional y la propuesta fallida de Estados Unidos a China para integrar el G-2 que los chinos no aceptaron. Es decir, el mundo está pasando a una transición que puede ser muy larga. Y la transición la marca la derrota militar de Estados Unidos en Irak.
- Usted ha dicho que es optimista porque mientras haya rebeldía en el mundo hay alternativas de cambiarlo. ¿Cómo ve esa rebeldía en la actual coyuntura mundial?
- Maravillosa, es biológica, el ser humano tiene esa rebeldía innata y uno se rebela para mejorar a sí mismo o para las generaciones que vienen. Nosotros estamos sembrando para el futuro, quizás no lo veamos, pero lo van a ver nuestros nietos y bisnietos, lo importante es que sepan que hicimos algo, que no fuimos seres vegetativos, parasitarios. Lo que en mi vida marcaron la rebeldía fueron tanto el libro de Albert Camus, El hombre rebelde como el mito de Sísifo, a quien lo obligan a cargar la piedra hasta la cumbre y cada vez que llega se le cae y nuevamente vuelve a comenzar, así debemos imaginarnos al ser humano.
Bogotá, noviembre de 2011.
La Haine



Entrevista a Edgardo Lander "Necesitamos un proceso de desglobalización"


J. Marcos y M. Ángeles Fernández
Otramérica
22/6/12
Frente a la postura de gobiernos y Naciones Unidas que continúan su camino por la senda de la acumulación, las voces críticas como las del sociólogo venezolano Edgardo Lander insisten en que el crecimiento sin fin es una imposibilidad, además de responder al patrón de dominación.

Parque do Flamengo. Cúpula dos Povos. Tienda 22. De fondo suenan las arengas de una campaña contra el poder de las transnacionales. Los gritos colorean cada debate en la Cúpula dos Povos (Cumbre de los Pueblos), el envite alternativo al escaparate que comparten los gobiernos, Naciones Unidas y las transnacionales. Encontramos a Edgardo Lander en cuidadosa actitud de escucha. No nos oye llegar. Es la viva imagen del aprendizaje sempiterno. Vinculado de forma directa con los Foros Sociales Mundiales, Edgardo es la quintaesencia del activista comprometido, el hombre que entiende que otros mundos son posibles y no cesa en su empeño. El sociólogo venezolano comparte con Otramérica la más sutil de todas las batallas que ha emprendido: detener el desarrollo.
Acaba de publicar como coautor el libro de reflexiones Más allá del desarrollo, en el que pones de manifiesto las carencias teóricas existentes a la hora de plantear alternativas al desarrollo y al extractivismo. ¿Cómo contempla las transición al modelo postextractivista sin esa plataforma de partida?
No hay una sola ruta. Desde el punto de vista de la construcción y la imaginación de alternativas es importante ver la complejidad del conjunto. No sirve un patrón reproductivo particular. No existe una definición única del modelo productivo postextractivista, que será la construcción de muchas prácticas y experiencias sociales. Son procesos que tienen que ver con transformaciones culturales, hegemónicas, de prácticas sociales, con articulaciones entre movimientos, con un conjunto variado de factores.
¿Es más aguda la crisis de ideas o crisis de las voluntades?
No es sólo una carencia teórica sino también una carencia de las limitaciones de las relaciones de poder, pues hay muchas cosas que podrían obviamente hacerse. Hay una inmensa cantidad de elementos de los que podríamos prescindir. Por ejemplo, la monstruosa industria militar actual no es indispensable para la vida. Tampoco los millones de toneladas que se gastan en papel por la publicidad y la propaganda.
Los estados muestran cada día signos de agotamiento, mientras la separación con sus pueblos se agranda. ¿Están preparados para posibilitarnos la metamorfosis hacia un patrón postdesarrollista?
No podemos esperar a que un estado nos reoriente hacia otras políticas, pues la propia organización de la estructura estatal está montada sobre unos patrones productivos y sobre una lógica de producción. No son los estados los que pueden reorientar la política, lo que no quiere decir que lo que ocurra en los estados sea de poca importancia. Todo lo contrario. Por eso es vital presionar sobre los estados. Pero uno de los problemas en América Latina es que la gente tiene demasiadas expectativas de que con un cambio de gobierno se genera esa capacidad para cambiar el rumbo.
La Cúpula dos Povos pretende devolver a la Madre Naturaleza sus derechos. En ese caso, Estados como los de Bolivia y Ecuador parten de una posición aventajada en tanto en cuanto sus Constituciones reconocen los derechos de la Tierra. ¿Son la alternativa más viable?
Ni siquiera en los casos de Bolivia y Ecuador se encuentra de forma hegemónica la exigencia de la lógica del ‘Buen Vivir’. Está presente en sus sociedades pero igualmente están presentes otras muchas tendencias, no solamente de la derecha sino también de organizaciones sindicales, que están exigiendo un mejor empleo, la inserción de sectores excluidos, la demanda de justicia y de gasto público en educación y salud. Son medidas que requieren alguna fuente de financiación que, ahora mismo, es el extractivismo.
Los alimentos representan el campo de acción donde las otras alternativas aparecen más definidas. ¿Qué retos plantea la soberanía alimentaria?
Hoy es muy clara la existencia de dos patrones relacionados con los alimentos: el corporativo, llamado también Monsanto [en referencia a la multinacional del mismo nombre], que es la apuesta por los transgénicos, los agrotóxicos y los agroquímicos, las grandes cantidades de energía en la producción, el monocultivo y la producción absolutamente distante del lugar de consumo, lo que implica gran utilización de energía, petróleo fundamentalmente, para llevar los alimentos desde el punto de origen a su lugar de consumo. Es un patrón productivo insostenible y absolutamente irracional. Pero la mayor parte de los alimentos que consumimos hoy, aunque parezca mentira, son producción familiar, campesina, local o regional. Así que hay una inmensa cantidad de gasto energético, de destrucción ambiental y de consumo de agua y de agrotóxicos, de contaminación, que podría evitarse.
En la relación del ser humano con la naturaleza, la visión hegemónica no tardaría en objetar sus respuestas con la elección de la libertad frente a la dependencia.
Una de las cosas que hace la lógica de la modernidad y la confianza en el progreso es la pretensión de desprenderse del reino de la necesidad para llegar al reino de la libertad. Esto significa que la realidad del individuo consiste en liberarse de la llamada naturaleza y de la comunidad. Pero es realmente en ese momento cuando sucede la destrucción total. Hasta hace relativamente poco los alimentos eran muy variados regionalmente, la gente comía diferentes productos en según qué lugares, y dependiendo de las temporadas. Pero ahora ya no dependemos de los ciclos de la naturaleza; los hemos dominado. Esto implica que en el patrón de consumo hemos incorporado enormes cantidades de energía. Es una lógica que pretende dominarlo todo, que hace que la vida sea cada vez menos sostenible. Un proceso de desglobalización, con una producción más local, más regional, más orientada hacia el consumo cercano, es una condición indispensable como política alternativa.
Los gobiernos reunidos bajo el amparo de Naciones Unidas en Río+20 venden empero la economía verde como solución. ¿Qué implica su oferta?
La economía verde es el intento de construir un nuevo patrón de acumulación global que implica muchas cosas, empezando por la relegitimación del capitalismo. Ahora resulta que todas las empresas son verdes y buenas, que todas tienen conciencia corporativa. En la absoluta desproporción que hay entre la economía real y esta hipertrofia del sector financiero; éste no tiene dónde invertir y es entonces cuando se produce la búsqueda de escenarios de inversión. Después, ya veremos a ver qué pasa. Lo de ‘economía verde’ suena muy bonito pero perderemos la batalla vital si no logramos derrotar la idea de que es una salida a la crisis, cuando en realidad no es sino una profundización en la lógica de la mercantilización de la vida que está amenazando el futuro del planeta. Hay que desmontar el mito de la economía verde y demostrar que es una recomposición del patrón de producción y del patrón de dominación. Lo que plantean ahora es no solamente más de lo mismo sino su profundización. La mercantilización de la naturaleza es la continuación del proceso destructivo. Antes tenían precio los árboles, ahora la tiene la capacidad de retención de CO2 que tiene el bosque. La solución que han encontrado está en la naturaleza y en todos sus servicios (el aire, el agua, la diversidad biológica...). Si asignamos un precio a todo eso y lo convertimos en bonos de Bolsa, podremos seguir así por lo menos veinte años más. Lo virtual se cuantifica en una lógica de bonos que se compran y se venden y, gracias al mercado de carbón, los países que más contaminan compran derecho a contaminar. No solamente ocurre en el aire sino en los territorios donde viven pueblos campesinos e indígenas, que son los que están más directamente afectados por esta lógica de privatización de los comunes. El punto de vista liberal defiende la visión de que si no cuidamos las cosas es porque no son de nadie, por lo que hay que dar a cada uno un pedacito para que cada uno cuide su parte. Pero las empresas no funcionan con esa lógica: si son las dueñas sacan hasta la última gota y después se van a otra parte. Está cada vez más claro que este mecanismo no funciona, que aumentan las emanaciones de gas por parte de las empresas involucradas en el mercado de carbón.
Fuiste igualmente testigo de la primera Cumbre de la Tierra, celebrada en este mismo escenario en 1992. Veinte años después, ¿qué ha fallado?
Se cometió el gravísimo error de no haber denunciado el desarrollo sostenible como lo que es: una trampa, una lógica de defender el desarrollo con adjetivaciones. Veinte años después, cada uno de los problemas ambientales que se identificaron están peor, con la sola excepción de la capa de ozono, donde el Protocolo de Montreal y las reducciones de las emisiones de gases carbonados han logrado aminorar el efecto, también porque se encontró la solución tecnológica. El resto de campos ha empeorado: pérdida de biodiversidad, derretimiento de casquetes polares, de glaciales, deforestación, desertificación... Vivimos en un planeta limitado y el crecimiento sin fin es una radical imposibilidad. Hemos utilizado la capacidad de recreación de vida del planeta más allá de su capacidad de reproducción; estamos consumiendo la capacidad de las futuras generaciones y, además, en condiciones de extraordinaria desigualdad.